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Warren, N. Sherman.

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Mensaje por N. Sherman Warren el Sáb Dic 16, 2017 3:06 am
Neil Sherman Warren
Sherman

31 años —  07.01.86

Played by Charlie Hunnam

Estadounidense

Heterosexual

Controlador aéreo

Citizens




Historia



Original de los barrios bajos de San Francisco, Estados Unidos. El mayor de tres hermanos, él el único hombre, Sherman fue un niño excepcionalmente inquieto y también maleducado. Sus padres, James Warren y Marjorie Cóghlan, él policía y ella traductora, daban su entera atención al enano, sin embargo, ningún esfuerzo fue suficiente para que el rubio se comportara como era debido. Gritaba, hacía berrinches, corría de un lado a otro, quebraba platos o jarrones, exigía e insultaba como el que más. La energía a su corta edad era mucha y nada mejoró hasta que por recomendación de los familiares y amigos cercanos, decidieron era buena idea pedir asistencia profesional.

Le llevaron al médico para saber si su personalidad tenía bases médicas y en realidad así sucedió. Tras unas pruebas que resultaron bastante sencillas para ser sinceros, diagnosticaron a Sherman con trastorno de hiperactividad y déficit de atención. El tratamiento no era para nada complicado, inusual o peligroso, pero sí fuerte. Calmantes y actividades o deportes fue lo que recomendó el especialista. Haciendo algún tipo de actividad física, su energía en casa, por fortuna, se niveló considerablemente. Para entonces, el señor James y la señora Marge, como solía llamarle su esposo y padre de Sherm, teniendo al pequeño “bajo control, consideraron una buena idea el agrandar la familia.

Un año después de su cuarto cumpleaños, nació Jamie, la primera hermana de Brett que era idéntica a él, pero más pequeña. Tras cumplir los seis años, llegó Julia, la menor y última de los Warren. Siendo un niño, el mayor de todos en casa, se sintió motivado a dar el buen ejemplo, así que cambió su forma de comportarse cambió y estuvo listo para comenzar el colegio. Ingresó a su primer año y con ayuda de los medicamentos, puede decirse que tuvo un excelente inicio en su etapa escolar. Pero lo bueno, dicen por ahí, dura poco y si muchos niños son tranquilos, otros no tantos. En cuarto grado, el rubio tuvo un retroceso y fue expulsado de la primaria a la que asistía por haber empujado a su compañero por las escaleras después de que éste se burlara de él por ser un niño un poco más robusto que los demás.

Fue un golpe duro y que preocupó a los Warren. Le cambiaron de instituto con la esperanza de que el suceso no volviese a repetirse, no obstante, no sucedió de esa manera, no fue como lo esperaron. Los primeros meses fueron calmados, pero luego se descontroló de nuevo y las expulsiones e historial de Sherman le cerraron oportunidades en los mejores sitios educativos de la zona. Su madre se rindió, pero el señor James no lo hizo y llevó las de perder, pues al ponerse en una actitud más severa y autoritaria, el joven estadounidense, confundió las intenciones de su padre y se sintió atacado, odiado, cuando sólo eran molestias que bien podían evitarse y olvidarse con un poco de colaboración de ambas partes.

Se opuso a todo lo que su padre le imponía, no se aseaba, no ordenaba su habitación, molestaba a sus hermanas y faltaba el respeto a su madre más de una vez al día. Llevó la paciencia de todos por los suelos, sintiéndose culpable de vez en cuando, mas sin lograr cambiar. En su interior, Neil era incapaz de controlarse, desconocía por qué y tampoco pensaba mucho en ello. La llegada de la adolescencia no fue mucho mejor que su infancia, de hecho fue todavía peor de lo que pueden imaginarse. Los médicos que esperaban tuviera un efecto contrario al de los demás, no pasó así. La revolución hormonal sólo lo empeoró. Se convirtió en un buscapleitos desaliñado y malhablado que obtenía malas notas cuando no decidía escaparse de las instalaciones de la secundaria.

Era el chico malo que controlaba a otro par para joder a los demás sin importar si eran chicos o chicas. Era grotesco y cuando más pasaba tiempo, menos se acoplaba en casa. Sus hermanas ni siquiera volteaban a mirarlo si tenían que estar en el mismo sitio que él y sus padres habían agotado casi todas las opciones para recuperar a su hijo. Todas sus ideas, excepto una, se pusieron en práctica a través de los años y decidieron no implementar la más radical de ellas por temor, por cariño, porque se trataba de su primer hijo que lentamente, conforme los meses pasaban, pintaba más al perfil perfecto de un delincuente.

Y aguantaron, ni los regaños ni los castigos ayudaron en algo, pero soportaron hasta el último momento y éste fue, por decirlo de alguna manera, la gota que derramó el vaso y alertó de forma descomunal a todos, incluso a las niñas que aún no tenían una noción precisa de la gravedad del asunto. Sherman escapó de casa y fue herido de una puñalada en el vientre. Lo encontraron días después en el hospital y con alcohol y estupefacientes corriendo por sus venas. Tras ser dado de alta, James, su padre, esperó a que Neil cumpliera la mayoría de edad, es decir, los dieciséis años, para obligarlo a entrar en las fuerzas armadas de los Estados Unidos de América. Fue una decisión drástica pero irreversible, un golpe duro de realidad para el joven que necesitaba con toda su fuerza.

Al entrar, no quedó ni rastros de lo que solía ser antes. Su actitud, casi desde el principio, cambió tras ser corregida abruptamente porque ahí dentro no era nadie, no era el que daba órdenes ni mucho menos. Como todos, se doblegó ante la disciplina impuesta y cambió sus hábitos; lo enderezaron por la buena e incluso, por ratos, llegó a desear el volver a casa, disculparse y relajar la relación de tensión y hostilidad con sus padres. Fue como un balde de agua helada y lo único que le quedó fue salir adelante, el escribirse con James y Marge mientras le obligaban a estudiar una carrera militar que fuera de su interés. Él por su lado, decidió instruirse como controlador aéreo al servicio, por supuesto, de las fuerzas armadas de su país.

Su estancia ahí implicaba que en cualquier momento podía ser enviado a las bases de Estados Unidos alrededor del mundo para servir a su patria. Y para ser sinceros, pensó que ese día no le iba a llegar, que quizás en algún momento iba a poder salir de ahí para irse a casa y conseguir un empleo en el aeropuerto de la ciudad y no. Fue reclutado junto con un grupo de infantería. ¿Su destino?, Iraq. Él y los demás fueron enviados a medio oriente para brindar apoyo a las tropas iraquís, cosa que resultó ser la peor pesadilla, algo por lo que hubiera dado todo con tal de no vivir. Su llegada fue dura por el sólo hecho de estar en un país en el que todos lucían y hablaban diferente a él. Estaba lejos, solo y en zona de guerra, escuchando los bombardeos que él mismo dirigía desde la torre de control.

Eso, claro, fue de lo más sencillo que tuvo que pasar. Hubieron cosas peores que hasta la fecha cree que serán imposibles de borrar de su mente porque nada ha sido capaz de alivianar el peso en su espalda. Torturas, desde las más suaves, hasta las más inhumanas y repugnantes posibles. Sherman se enfrentó a situaciones tan crudas que de recordar revuelven el estómago, en su consciencia tiene remordimientos por las vidas de las que ha tenido que deshacerse mediante tácticas escalofriantes que lo llevaron a caer en cama con estrés postraumático. Las explosiones escuchándose a toda hora del día y las torturas lo estresaron a tal grado que tardó tiempo en recuperarse y su razón más importante, al principio sin siquiera notarlo, fue Neela.

De piel morena, ojos oscuros y rasgos islámicos, la muchacha ayudó a que la recuperación de Neil fuera más prometedora que antes. Lentamente, el rubio salió adelante, teniendo altibajos porque tuvo que repetir ciertas prácticas que por obviedad, no eran de su agrado. Su vida dentro de la base se hizo más llevadera, aunque no por eso era lo que en realidad deseaba en su interior. En paralelo a lo cotidiano, a los entrenamientos y horas de servicio, Sherman se fue enamorando de Nee sin darse cuenta. Ella fue su luz al final del túnel, su chispa de esperanza en un sitio que la felicidad era todavía más escasa que la esperanza. Pasaron los meses y sólo ella le dio fuerzas y ganas para salir de ahí. La relación entre ellos, tal vez por el entorno o algo más, avanzó demasiado rápido y los planes de una vida futura, juntos, llegaron tan pronto como todo lo que los rodeaba.

Hicieron planes de irse de Irac a un sitio mejor, él de desistir de las fuerzas armadas y formar una familia con ella, con un trabajo decente que les diera la vida tranquila que buscaban con tanta desesperación y por fortuna, así sucedió. Sherman cumplió veintiocho años y en cuanto pudieron hacerlo, se fueron de aquél sofocante país, dejando los horribles recuerdos ahí y llevándose consigo a su mujer hasta Cambridge, Inglaterra. Ninguno de los dos conocía la ciudad: sólo investigaron un poco y el lugar a comparación de la zona militar de Iraq, les pareció el mismísimo paraíso. Se fueron y al llegar a tierra inglesa, buscaron asilo político para legalizar la situación de ambos. Llevó su tiempo, pero finalmente sucedió y con los papeles en regla, le fue mucho más sencillo conseguir un empleo de planta en el aeropuerto del distrito.

Actualmente trabaja como controlador aéreo en el aeropuerto y vive en un apartamento de economía media en un barrio tranquilo. No ha vuelto a hablar con sus padres desde antes de salir de la base, y planea hacerlo cuando se sienta listo. No sabe cómo reaccionarán ante la noticia de que está comprometido con una iraquí y si les molestará que haya dejado de servir a su patria por no poder soportarlo.

información extra


➳ Está psicológicamente jodido. Padece de estrés postraumático, por lo que el insomnio, las pesadillas, los ataques de ansiedad y pánico, y las migrañas son bastante comunes.
➳ Tiene un TOC e intenta manejarlo, pero a veces le es imposible.
➳ Es sobreprotector con Neela, tiene miedo a perderla después de todo lo vivido.
➳ Fuma como un condenado, pero desde que llegaron a Cambridge, cambió los cigarrillos convencionales por uno electrónico.
➳ Tiene ganas de adoptar un perro o un gato, sin embargo, se siente incapaz de cuidar a nadie.
➳ No tolera lugares muy concurridos o ruidosos, se estresa con facilidad.
➳ Se rehúsa a ir a un psiquiatra para que lo ayude con su problema.


Keep it Cambridge

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